En vísperas del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora a nivel global este miércoles 2 de abril, las cifras actuales de estos trastornos llevan a los especialistas a considerar al autismo como una pandemia. Y como tal, es urgente atender todas las aristas que el tema implica.
Según sostuvo el médico psiquiatra infanto juvenil Christian Plebst (MN 81.138), quien es consultor en desarrollo infantil, educación, inclusión, convivencia y auto-conocimiento, “el autismo puede ser considerado una pandemia”.
Los diagnósticos de este trastorno aumentaron casi un 6000% en los últimos 30 años, una cifra que, lejos de explicarse solamente por la mejora en las herramientas de detección, en su mirada, “refleja un fenómeno social y biológico de mayor profundidad y alcance”.
Entre los múltiples factores que Plebst identifica como obstaculizadores del desarrollo temprano, uno adquiere especial protagonismo: las pantallas. El uso temprano de dispositivos electrónicos por parte de bebés y niños pequeños constituye, según el especialista, un riesgo grave pero subestimado. “La tecnología aporta un placer sin hacer. Y el bebé necesita aprender a través de la experiencia corporal, no del estímulo visual pasivo. Las pantallas ofrecen dopamina sin sentido, como un kilo de azúcar al sistema límbico”, explicó el psiquiatra.
El niño, según él, necesita observar adultos realizando actividades con sentido, en entornos naturales, con contacto físico y juego simbólico. “Antes, los bebés veían a sus padres cocinar, limpiar, construir. Hoy, muchos están entretenidos pero no están aprendiendo procesos”.
En ese sentido, Plebst advirtió que uno de los factores más invisibles pero determinantes en el desarrollo infantil actual es la pérdida de movimiento libre y el predominio de entornos sobre estimulantes desde la primera infancia. “Hemos perdido esa libertad del movimiento. Los niños no solo están recibiendo pantallas en edad temprana, sino ha disminuido la exposición en la naturaleza”, afirmó.